Nos presentamos…

Actualmente la política chilena ha sufrido cambios que no se observaban desde la dictadura militar: la derecha después de mucho tiempo vuelve a asumir el gobierno y esta vez democráticamente. Esta situación plantea una serie de interrogantes para la izquierda chilena, sobre todo si se piensa que el triunfo de la coalición por el cambio se debe, entre otras cosas, al progresivo debilitamiento del discurso de izquierda y a su distanciamiento con las temáticas y conflictos que atraviesan a la ciudadanía.

A pesar de que en estas presidenciales surgieron figuras de la izquierda extraparlamentaria como Jorge Arrate y otros más híbridos como Enriquez-Ominami que lograron adhesión ciudadana, lo cierto es que Sebastián Piñera -el candidato de la derecha- ganó la competencia electoral. Este resultado, sumado a la escasa votación que ha obtenido la izquierda extraparlamentaria en los últimos años, hace cuestionar su lugar en el espacio político y también reflexionar acerca de su fracaso a la hora de construir un discurso atractivo.

Asimismo, este debilitamiento de la izquierda chilena también se aprecia en el discurso concertacionista que poco a poco ha ido extirpando de su repertorio palabras que evocan y recuerdan a la izquierda (sobre todo de los 60′) con el fin de distanciarse de los referentes que podrían resultar “conflictivos” en su relación con las elites chilenas. En línea con esa estrategia, ha tendido a incorporar elementos propios de la ideología de derecha como la despolitización del discurso y la profundización de los supuestos que cimentan el sistema neoliberal.

A partir de lo dicho anteriormente, cabe preguntarse sobre la existencia y vigencia del proyecto de la izquierda chilena en vistas de los últimos sucesos que han ocurrido en la política institucional y también de los procesos que Chile ha experimentado en estos años caracterizados por nuevas tensiones que interpelan a los actores políticos (a la política) y los obligan a redefinir sus posicionamientos.

El presente blog es un intento por hacer frente a las problemáticas que atraviesan a la izquierda chilena y por abordar el panorama actual. Este intento no busca generar respuestas absolutas ni ofrecer la panacea en términos de estrategia política sino entregar, entre otras cosas, elementos que configuran las actuales discusiones de izquierda de otros países y que podrían servir para reelaborar el proyecto de este sector en Chile y convertirlo en un discurso atractivo. Esto, en el entendido de que las discusiones de afuera deben ser confrontadas con las características idiosincráticas de un continente y en este caso, de un país distinto al que les da cabida. De esta consideración se desprende que la propuesta que se expone a continuación debe dialogar constantemente con aspectos que configuran la experiencia de los sujetos de esta localidad.